[Senado] Por qué vender ISAGEN si puede ser un pésimo negocio en mal momento

Ago 27, 2013

“Somos partidarios de desmontar la presencia del Estado en negocios que no son parte esencial de su filosofía y propósitos esenciales”: senador José David Name Cardozo (Partido de La U). Isagen es la tercera generadora eléctrica del país. Hacia 2006 el valor de la participación de la Nación en esta empresa se tasó en 3.5 billones […]

“Somos partidarios de desmontar la presencia del Estado en negocios que no son parte esencial de su filosofía y propósitos esenciales”: senador José David Name Cardozo (Partido de La U).

Isagen es la tercera generadora eléctrica del país. Hacia 2006 el valor de la participación de la Nación en esta empresa se tasó en 3.5 billones de pesos y actualmente se valoriza en el orden de los 4.5 billones, demostrando que ha sabido ser eficiente en tiempos de dificultades y de bonanza. El valor total de la empresa supera los 8 billones de pesos.

Somos partidarios de desmontar la presencia del Estado en negocios que no son parte esencial de su filosofía y propósitos esenciales, razón por la cual hemos creído conveniente la venta de ciertos activos ineficientes, con producidos para obras de impacto social.

La historia de las privatizaciones en Colombia no ha sido la más afortunada en los últimos veinte años, particularmente en el campo de los servicios públicos. Y queremos que no se repita esta historia con una empresa como Isagen que tiene una hoja de vida excepcional, a pesar de su carácter mixto.

El Sistema eléctrico de la Costa Caribe, en lo que corresponde a generación y transmisión, tiene antecedentes negativos con la desmembración y venta de Corelca. No queremos que en el país se sigan multiplicando tales eventos nefastos.

La venta de Isagen se ha venido planteando en los tres últimos cuatrienios (dos de Álvaro Uribe Vélez y uno Juan Manuel Santos Calderón), de lo cual hay evidencias concretas en documentos del Consejo de Política Económica y Social).

La privatización de activos del Estado tiene sus momentos de justificación y no puede ser el producto de decisiones apresuradas. Con lo de Isagen no podemos correr ni incurrir en fatales equivocaciones.

Es evidente la falta de recursos para atender los desarrollos de algunos sectores productivos estratégicos para atender los desafíos de un comercio exterior liberalizado y la entrada en vigencia de tratados de libre comercio. Aun así no podemos precipitarnos porque dar zancadas sin mirar el piso nos coloca en el despeñadero.

Con todos los expertos y analistas con quienes converso llegamos a una conclusión: Isagen es buena empresa, se ha valorizado y su venta es inconveniente a la luz de ciertos argumentos:

Por ejemplo, si le está yendo bien, para qué venderla. Los altos funcionarios que han debatido el asunto con la Comisión Quinta del Senado arguyen que el Estado no está en condiciones de atender el plan de expansión de Isagen pero cuando se les piden detalles de ese plan, no lo conocen. Algunos tampoco saben en qué áreas específicas se invertirían los dineros de la venta de Isagen. De un lado se habla de la inversión en infraestructura con las famosas autopistas de cuarta generación, pero por el otro identificamos dudas, improvisación, inconsistencias y en el peor de los casos completo desconocimiento. Eso es grave, muy grave para un gobierno como el de Juan Manuel Santos que se precia de excelsitud técnica y buen manejo de lo público.

De verdad es urticante que se hable de la venta de la generadora en el último año de gobierno, a las puertas de un proceso electoral difícil, con un proyecto de paz que pende sobre la cabeza de los colombianos como una espada de Damocles y que además se diga que la plata de esa venta se dejará para que la use la próxima administración. El asunto se vuelve entonces una madeja pesada de desentrañar. Prudente sería dejar ese tema quieto y resolverlo, por ejemplo, a mediados del próximo año.

En el abanico de posibilidades y asumiendo que el Gobierno vende Isagen, la pregunta es: hacia dónde va el dinero de manera inmediata. Ya en Interbolsa no se puede colocar e invertirlo en TES, los títulos de tesorería, según el mismo gobierno, sería un pésimo negocio por la baja rentabilidad que hoy tienen estos papeles en el mercado de capitales.

La primera fase de la venta de Isagen debió cumplirse el viernes 23 de agosto, pero un viaje de supuesta importancia del señor Ministro de Hacienda a Chile obligó a variar el esquema. ¿Fue eso o la presión que se ha ejercido desde diversos sectores, especialmente la semana que pasó? Pienso que es esto último. Difícilmente lo admitirá el gobierno para no sentirse perdedor.

Aparentemente esta semana comenzará la primera etapa de la enajenación del 57.66 por ciento de acciones de Isagen, abierta solo para el sector solidario de la economía. No se hasta qué punto trabajadores activos y pensionados de la compañía, extrabajadores, asociaciones de trabajadores y o exempleados, los fondos mutuos de inversión, los fondos de cesantías y de pensiones, las entidades cooperativas y las cajas de compensación, estén interesados en el negocio como lo espera el Gobierno. Es muy posible que el Gobierno deba declarar desierta esta primera parte de la subasta. La Red por la Justicia Tributaria conformará un grupo de expertos para proponer opciones distintas a la venta, lo cual creemos sensato.

Estamos convencidos que hoy no es oportuna ni conveniente la venta de Isagen. Se puede convertir en un pésimo negocio para el Estado en un momento de contracciones económicas preocupantes y riesgosas. Por el momento, esas banderas privatizadoras deberían recogerse.

Tomado de: Senado de la República – Colombia

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