Por: Enrique Daza.
El 8 de junio de 2016, la Organización Mundial del Comercio emitió un fallo que impide a Colombia seguir aplicando aranceles mixtos a las importaciones de textiles y calzado provenientes de Panamá. Dichos aranceles, a petición de los empresarios, salvaguardaron del contrabando y de precios artificialmente bajos a la producción nacional. Al acatar el fallo sin resistencia alguna, el Gobierno Nacional abandona la protección de los productores nacionales. Las importaciones de textiles y calzado podrían crecer 30% por esta decisión.
Colombia no podrá seguir aplicando aranceles mixtos a las importaciones de textiles y calzado provenientes de Panamá. Así lo sentenció la Organización Mundial del Comercio, OMC, al dirimir un conflicto comercial que comenzó en 2013 y que el año pasado fue favorable al vecino país, pero apelado por Colombia. Pese a los argumentos esgrimidos por el gobierno colombiano. El pasado martes 7 de junio, la OMC se pronunció desestimando la apelación al considerar que este tipo de medidas van en contravía de las normas de comercio internacional.
Todo comenzó cuando, por petición de los empresarios colombianos, el gobierno decidió aplicar un arancel mixto para combatir el contrabando, el lavado de activos y el comercio ilícito que se derivaba de operaciones de comercio subfacturadas, que estaban afectando sensiblemente a los productores colombianos de textiles y calzado por los bienes importados de Panamá. Buena parte de estos productos son producidos en China pero obtenían procedencia panameña al ser reexportados desde la Zona Franca de Colón.
Este arancel fue diseñado con dos variables: por un lado, un impuesto al valor de los productos –ad valorem– entre 30% y 40%, y a este se sumaba uno fijo del 10%. El objetivo era controlar que siguieran ingresando al país productos cuyos precios de venta en Colombia resultaban inferiores al costo de su producción, lo que constituye un comercio ilícito y hacía presumir que eran utilizados para el lavado de activos.
De hecho, las medidas lograron su objetivo pues su aplicación provocó una caída cercana al 30% en las importaciones de este tipo de productos. Ahora, con la decisión de la OMC, las importaciones de calzado y textiles podrá crecer en una cifra similar, lo que pondría en peligro a productores y trabajadores de los sectores.
El problema se agrava por cuanto están llegando este tipo de productos, de amplio consumo, provenientes de países con los cuales Colombia tiene tratados de libre comercio. En realidad las importaciones provenientes de Panamá han venido reduciéndose, pero el hecho de que, por ejemplo en calzado, la producción doméstica apenas suple el 50% de la demanda, refleja el debilitamiento que ha sufrido la industria en los últimos años.
Lo más llamativo fue la nula resistencia del Gobierno colombiano ante la decisión. Para la ministra de Comercio, María Claudia Lacouture, “nosotros como gobierno nacional vamos a acatar el fallo, y vamos a trabajar en la decisión y en el proceso”. A pesar de estas promesas, los productores nacionales se encuentran en desventaja frente a los productos importados.
El gobierno colombiano ha dado un manejo inadecuado al pleito comercial con Panamá, que hoy pone en juego 2.394 millones de dólares en exportaciones de textiles, calzado y flores, entre otros. La equivocación del gobierno de Santos consiste en poner un arancel mixto para controlar las importaciones subvaloradas por lavado de activos, cuando la decisión correcta era poner una medida antidumping para controlar las importaciones con precios artificiales por debajo de los costos de producción.
La decisión del gobierno colombiano de prorrogar por cuatro meses los aranceles mixtos que la OMC ordenó desmontar ha generado un nuevo pleito comercial con Panamá. El Gobierno vecino prepara un proyecto de ley para crear una lista de países que aplican acciones discriminatorias o que impliquen una lesión a los intereses económicos o bienes comerciales panameños. Así, la respuesta de Panamá implica un aumento de los aranceles en las flores del 15 al 30%, en prendas de vestir de 5 a 15%, en carbón mineral subiría de 0 a 15% y en cemento de 0 a 30%.
Las implicaciones serían de enormes magnitudes, si se tiene en cuenta que Colombia exportó a Panamá US$2,44 millones en carbón, US$12,9 millones en prendas de vestir y US$4,85 millones en flores.
La decisión oficial del gobierno colombiano es “aceptar el fallo” al desmontar el arancel mixto. Además ha planteado que iniciaría un proceso jurídico internacional para resolver el pleito.
Las consecuencias de haber escogido una medida inadecuada, le generan a Colombia muchas dificultades. Por un lado debe aceptar el fallo de la OMC, afectando a sectores exportadores tradicionales en el país. Por otro lado, aplaza el desmonte del fallo, generando incredulidad en la comunidad internacional. Si hubiera asumido otro camino, como una medida antidumping por las importaciones con precios artificiales por debajo de los costos de producción, los mecanismos jurídicos y comerciales serían más favorables para Colombia.




