Por: David Barguil Assis, Representante a la Cámara
El Gobierno no debe incrementar los impuestos a la industria pues esto terminará afectando el empleo de calidad y la remuneración al capital humano, que generan mayores retornos en la clase media y en los ciudadanos que aspiran a ella.
Al ver los análisis de expertos como Marcela Meléndez o Guillermo Perry, observamos datos chocantes. En Colombia, la distribución del ingreso no cambia cuando los recursos de los colombianos pasan por el sistema tributario; en otros países el GINI, una vez se ha redistribuido el ingreso por vía tributaria, cae en más de 10 puntos, mientras que en nuestro país se mantiene constante. Además, esta situación se agrava si consideramos que el decil que más ve reducido su ingreso por el cobro de impuestos es el primero, o sea, el 10% más pobre. Y uno de los que menos ve su ingreso reducido es el último, el 10% de la población más rica, que acumula el 46,4% del ingreso nacional. El mayor culpable de esta regresividad es el IVA, pues los impuestos directos, aunque con muchas fallas, muestran algo de progresividad.
Entonces es claro que hay que redefinir la base gravable del IVA, así como sus tarifas. De tal forma que no sean los pobres los que paguen más proporción de su ingreso. Será el Ministerio de Hacienda y la junta de expertos que nombró el Gobierno Nacional quienes determinen las relaciones correctas entre base y tarifa. Pero el objetivo debe ser claro, introducir criterios de progresividad que consulten la capacidad de pago de los sujetos gravados con este impuesto. Los cambios impositivos deben resultar en políticas con un impacto directo en la disminución de la desigualdad.
Hay sectores del país que no aguantan más impuestos, esta reforma estructural debe garantizar que Colombia esté mejor blindada a choques externos como el que sufrimos recientemente si queremos financiar el posconflicto. La realidad es que esta financiación nos puede costar más de 80 billones de pesos y que sectores como la industria no pueden aportar un punto más en sus tasas de tributación pues ya han empezado a mostrar signos de contracción. Si se pretende que estos sean los sectores que aporten gran parte de los 3 puntos porcentuales adicionales de crecimiento del PIB que se estima financien la paz, el Gobierno no puede seguir golpeándolos.




