Un estudio de esta entidad (Banco Mundial) da cuenta que en el país existen 201 beneficios tributarios, cuyo costo fiscal asciende a 20,4 billones de pesos y sobre los cuales, según la institución, “no conocemos su beneficio neto para la sociedad”.
Mercado de Dinero. La desigualdad económica, entendida como la brecha entre ricos y pobres al interior de una sociedad, es uno de los problemas más graves que ha generado el actual modelo de globalización neoliberal.
Ocuparse de esta situación no es una causa menor para la humanidad. Todavía recordamos al movimiento del verano de 2011, “Occupy Wall Street”, cuyo lema central: “We are the 99%” (Somos el 99%), denunció que el ingreso estaba concentrado en el 1% de la población, mientras las necesidades, la desesperanza y la falta de oportunidades, en el resto.
En Colombia, a partir de 1990, los gobiernos decidieron convertir al Estado en una especie de garante para los negocios de las transnacionales. Como resultado, durante años nuestro país ha ocupado los primeros lugares en desigualdad a nivel mundial, como lo muestra el PNUD.
Para el Banco Mundial, la estructura tributaria de Colombia es un factor que contribuye a aumentar la desigualdad. Un estudio de esta entidad da cuenta que en el país existen 201 beneficios tributarios, cuyo costo fiscal asciende a 20,4 billones de pesos y sobre los cuales, según la institución, “no conocemos su beneficio neto para la sociedad”.
A pesar de esto, la Reforma Tributaria presentada por Santos para hacer “chillar a los ricos”, fue una iniciativa para concentrar más la riqueza, al disminuir en 21,5% la carga impositiva a las ganancias del capital (8% en el Impuesto sobre la Renta y 13,5% en los parafiscales) y solo aumentarla en 9% con el CREE, hasta 2015.
Santos es un mago en la generación de empleo
Uno de los aspectos más destacados en el balance de la reforma, por ser el argumento preferido del ministro Mauricio Cárdenas al intentar mostrar resultados positivos, es el relacionado con la generación y formalización del empleo. Según el Ministro, gracias a la Reforma se han creado 660 mil empleos. Cifra que es, para ser generoso, una realidad amañada, que parece sacada de un sombrero.
Lo cierto, según las cifras del DANE, es que entre enero y octubre de 2013 la industria perdió 110 mil puestos de trabajo y la agricultura 82 mil. Los empleos nuevos se crearon en sectores que no generan valor agregado para la economía, ni garantizan la formalización -como el comercio y la intermediación financiera- o no se ven afectados con la Reforma Tributaria, como el sector público, tal como lo evidenció el investigador Stefano Farné.
Adicionalmente, los trucos estadísticos con las cifras de desempleo fueron un recurso mediático para el presidente Santos durante 2013. Los datos históricamente bajos del desempleo, no concuerdan con la tasa de crecimiento de la ocupación, es decir, de la generación de empleo, que bajó de 4,1% en 2012 a 1,5% a octubre de 2013. Visto de otra forma, si se analiza la tasa de decrecimiento de los desocupados (desempleo), que a noviembre de 2013 fue de 6,13%, no se explica ¿cómo fue que tantas personas salieron del desempleo si la tasa de ocupados durante este mismo periodo creció solamente al 1,6%? Magia, magia!
Bajo la política de Confianza Inversionista, profundizada por Santos, los trabajadores son cargados con más gravámenes mientras una multinacional extranjera nunca pagará la tasa nominal de impuestos que le corresponde.
Esta es la lógica de justicia para nuestro gobierno. Mientras tanto, no existe un solo estudio que muestre los beneficios para el país de las exenciones tributarias al capital foráneo. De cara a las próximas elecciones, es ineludible dar un debate a fondo sobre el costo fiscal de esta política y la urgente eliminación de estos beneficios.
Por: Mario Alejandro Valencia. Subdirector de Cedetrabajo, vocero de la Red de Justicia Tributaria, profesor de economía.
Twitter: @mariovalencia01




