La transición de un gobierno eufórico por el supuesto blindaje de la economía, a un país atemorizado y en crisis por la drástica reducción de ingresos a nivel interno y externo preocupa a los gobernantes, no por la afectación del alto costo de vida especialmente sobre los más pobres, sino por mantener la situación de privilegios de la clase alta. Se han planteado dos estrategias, se recortarán gastos por 6 billones de pesos, y una reforma tributaria pomposamente llamada estructural, para esto último se nombró una comisión de expertos que si bien son conocedores del tema, tienen intereses dentro del establecimiento y en la burocracia mundial; de ahí que en su informe hayan operado principios neoliberales como por ejemplo, minimizar impuestos al capital para estimular la inversión y supuestamente incrementar el empleo, además elevar y ampliar el IVA, pero prometiendo paliativos mediante subsidios o el engañoso gasto social, estrategias ya fracasadas, que acentúan y perpetúan la desigualdad.
Es razonable que ante la caída de ingresos y la amenaza de crisis, un país debe reducir y racionalizar sus gastos, y a la vez buscar mayor tributación, lo que es repudiable es que se afecte aún más la clase popular gravándola con impuestos a partir de los dos salarios mínimos mensuales, o extender el IVA a productos básicos; también es grave que la racionalización del gasto implique la reducción o congelación del empleo, afectando más el altísimo índice de informalidad y rebusque, mientras que los bajos niveles de tributación y altas exenciones al capital se conserven, y que no haya una reducción sustancial en las pensiones y sueldos astronómicos, o no se apliquen impuestos progresivos a los mayores ingresos, es decir que el porcentaje del impuesto crezca con el aumento de estas rentas. Si a la población pobre se le exige austeridad, ¿porqué razón los privilegiados que reciben sueldos gigantescos y que además obtienen ingresos de capital no dan el ejemplo?; según el premio nobel Krugman, esto último es el mayor causante de la concentración de la riqueza en unos pocos.
La resistencia a mayores impuestos obedece principalmente a la pérdida de recursos por conocidos actos corruptos como el de Fernando Londoño, la contratación de los Nule, el caso de Saludcoop, Reficar, etc., pero la mayor corrupción se origina en la expedición de decretos y aprobación de leyes favorables a una minoría, que contribuyen a la inequidad, por tanto de aprobarse la referida reforma atendiendo a la comisión, podrá ser un acto mas de corruptela oficial. Una posibilidad para que el legislativo opere a favor de los intereses populares, es reemplazar a los actuales congresistas mediante presión popular o una Asamblea Constituyente.
“Tomado de La Nación, Colombia”




