El Espectador. Expertos consideran que el tributo a la riqueza estaría acelerando la salida de estas empresas. La DIAN, espera recaudar $4,8 billones en 2015 por este gravamen .
El recientemente creado impuesto a la riqueza, incluido en la reforma tributaria de 2014 y que reemplaza sólo en el nombre al antiguo impuesto al patrimonio, ha causado impactos destacados en las utilidades de las empresas al cierre del primer trimestre y a abierto la posibilidad de que los empresarios internacionales busquen nuevos destinos.
Para la mexicana Eliana Salazar, directora de la IPS outsourcing tributario y contable, en Colombia este tributo al patrimonio ha hecho que varias empresas extranjeras abandonen el país. “Muchos de nuestros clientes han evidenciado que es mejor invertir en otra nación por temas de aranceles”.
Pero otra cosa piensa el director de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), Santiago Rojas, para quien este tributo no tiene que desincentivar la inversión extranjera teniendo en cuenta el periodo de creación del mismo. “Realmente la base para el impuesto a la riqueza es el patrimonio existente al primero de enero de 2015, y la compañía o empresa que quiera invertir en Colombia no se verá afectada porque no tenía patrimonio a esta fecha y su base gravable sería cero, así que no hay desincentivo a la inversión de las firmas que quieran venir”, dijo.
La ejecutiva de IPS agregó que entre sus clientes, principalmente las empresas dedicadas a la producción, han expresado una mayor afectación con este nuevo gravamen sumado a los tratados de doble tributación, que han hecho de Colombia un país caro para operar. “Por ejemplo en México los aranceles son más bajos que en Colombia y estas empresas prefieren que sus fábricas estén en otros países, lo que ha generado que la inversión tenga muchas trabas en temas impositivos”.
El director de la DIAN expresa que la entidad espera recaudar alrededor de 4,8 billones de pesos con este impuesto en 2015, y en la primera cuota que cerró en mayo pasado, el Gobierno Nacional prevé haber percibido cerca de 2,4 billones de pesos, la mitad de lo presupuestado.
Al cierre del primer trimestre se pudo evidenciar el impacto de este tributo en las utilidades de compañías, por ejemplo. en el sector financiero el Grupo Aval, perteneciente al empresario Luis Carlos Sarmiento, pagó $303.000 millones y Bancolombia un total de $162.000 millones. El Grupo Sura reportó un pago a la riqueza de $105.000 millones y el Grupo Argos desembolsó a la Nación $101.000 millones al terminar su primer trimestre de 2015.
Por otra parte, el impuesto a la riqueza le costó a Ecopetrol $612.000 millones en el primer trimestre de 2015, lo que elevó el gasto operacional de $931.000 millones entre enero y marzo de 2014 a $1,4 billones en igual período de este año. Una carga fiscal que no llegó en el mejor momento a la empresa de la iguana, ya que reportó una utilidad neta que pasó de $3,88 billones a $160.000 millones de un período a otro, implicando una reducción de 96%.
Jairo Bautista, docente de la Facultad de Economía de la Universidad Santo Tomás, comparte la idea que las empresas intensivas en capital ven más beneficios invirtiendo en otros países porque el sistema tributario nacional los puede afectar.
“Colombia había sido un sitio relativamente atractivo para muchas empresas extranjeras porque tenía mercados estratégicos del Área Andina muy cercanos desde donde podían producir en el país y proveer en el resto de la región, pero esto ha cambiado mucho en los últimos años porque otros países como México han hecho inversiones multimillonarias en infraestructura, permitiendo que los costos de producción y transporte sean más bajos, en cambio, Colombia tiene las mismas vías de hace 50 años”, dijo.
El profesor, quien también es miembro de la red de justicia tributaria, agregó que tras el tratado de libre comercio entre México, Canadá y Estados Unidos la mano de obra en este país centroamericano ha bajado, convirtiéndose en otro atractivo para que las empresas que están en Colombia busquen migrar al país manito.
De igual manera, la directora de IPS en Colombia mencionó que el tema impositivo en el país está girando hacia lo mismo que viven los empresarios en Brasil, donde cada año las reformas tributarias golpean la inversión en esta Nación.
A todo esto se suma que la comisión de expertos tributarios le expresaron al Ejecutivo que el sistema actual castiga la eficiencia económica, la formalidad laboral y la competitividad empresarial. “Esta estructura encarece en exceso la inversión, debido a la presencia de impuestos anti-técnicos, como el de riqueza/patrimonio, el de transacciones financieras y el ICA, así como en razón de una tasa nominal sobre utilidades (sumando el CREE y el impuesto a la renta) más alta que en cualquier otro país de la región. Adicionalmente, reduce la generación de empleo formal como consecuencia de las cargas parafiscales remanentes”.
El debate está abierto en la necesidad de cubrir el hueco fiscal o incentivar la permanencia de la inversión extranjera.
Tomado de El Espectador, Colombia



