Compradores precalificados tenían que presentar este miércoles las pólizas de cumplimiento.
Pese a las fuertes presiones que se han suscitado alrededor de la venta de Isagén, el Gobierno ha insistido en esa necesidad, por lo que el martes fue sorpresivo el anuncio del ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, de aplazar la venta de la tercera generadora de energía del país, hasta por un año.
“Se trata de un plazo adicional para la subasta, pues seguimos convencidos de la necesidad de cambiar este activo por otro que ahora requiere más el país: la infraestructura”, indicó Cárdenas.
De acuerdo con lo expresado por el funcionario, los mismos proponentes fueron los que solicitaron un compás de espera en el proceso.
“Los interesados nos han pedido que, en virtud de la magnitud de la transacción y la incertidumbre sobre el atraso en la puesta en funcionamiento de la hidroeléctrica de Sogamoso, se amplíe el plazo”, afirmó el Ministro, quien aclaró que no habrá ningún efecto sobre la puesta en marcha de las obras de infraestructura, que será financiado en parte con los recursos que se obtengan por la venta de Isagén.
“El programa puede avanzar en la etapa actual (estructuración y licitación) sin contratiempos. Los proyectos requieren recursos en el 2015”, explicó.
La subasta de Isagén estaba prevista para el próximo 22 de agosto, viernes de la semana entrante. Hoy era el último plazo para la presentación de las pólizas, con las cuales se comprometen a participar en la puja, so pena de perder los recursos iniciales con los que pisan el negocio.
Pero, según explicó la viceministra técnica de Hacienda, Carolina Soto, “con la incertidumbre que produce el aplazamiento del llenado de la hidroeléctrica, se corría el riesgo de que no se presentara el mismo número de oferentes que están precalificados”.
Para la puja por Isagén estaba previsto que participarían Duke Energy, China Haudian Corporation, la española Gas Natural y Generco S.A.
La brasileña Companhia Energética de Minas Gerais, conocida como Cemig, que conformó un consorcio con la colombiana Empresas Públicas de Medellín, desistió del proceso, al igual que el grupo nacional Celsia.
La Empresa de Energía de Bogotá también está precalificada y, aunque rechaza las condiciones que le impone la Superintendencia de Industria y Comercio para participar (salir del control político en la generadora Emgesa y en la distribuidora Codensa), no se ha retirado.
El criticado negocio
A través de la subasta, el Gobierno se alistaba para ofertar al mejor postor el 57,6 por ciento de su participación en la generadora de energía, con un arranque inicial que representaría 5 billones de pesos para apalancar los proyectos de infraestructura de cuarta generación, conocidos como 4G, cuyo costo total asciende a 47 billones de pesos.
Sin embargo, la resistencia a la venta de Isagén ha sido constante.
Inclusive, se creó un comité de “defensa” de la generadora de energía, integrado por académicos y exfuncionarios del Estado, que han llevado el tema hasta los estrados judiciales.
Mario Valencia, de la Red de Justicia Tributaria, vio el anuncio del Gobierno como una batalla ganada. “Es el triunfo de la presión ciudadana. El Gobierno nunca ha podido demostrar la conveniencia de cambiar una empresa rentable por carreteras”, expresó.
Por el contrario, los impulsores de la enajenación, como el director del gremio de instituciones financieras, Anif, Sergio Clavijo, se mostraron preocupados.
“Es una mala noticia ese nuevo aplazamiento, resultante de una mala combinación de incertidumbre jurídica vía ‘tutelitis’ y de atrasos en proyectos afectados por licencias ambientales, y consultas con comunidades (Hidrosogamoso), nuevos lastres al desarrollo de nuestra infraestructura”.
Según Clavijo, “el país no acaba de entender el multiplicador en crecimiento y productividad que generaría sustituir activos energéticos por activos de infraestructura. En el corto plazo, el más afectado será la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN), perdiendo recursos claves para poder apalancar diversos proyectos viales”.
Competitividad
De acuerdo con el nuevo ministro de Minas, Tomás González Estrada, “la gente mira mucho la rentabilidad financiera de Isagén, pero también tenemos que poner sobre la balanza la rentabilidad en términos de competitividad, generación de empleo y progreso que también traen las autopistas que se van a financiera con estos recursos”.
La viceministra de Hacienda señaló que, después del llenado de la hidroeléctrica, previsto para diciembre o enero, debido a las condiciones climáticas actuales, el proceso de venta de Isagén continuará desde donde queda suspendido hoy.
“Esperamos que, para antes de un año, los oferentes se hayan liberado de los temores por los retrasos en la operación de la hidroeléctrica, pues Isagén con poca agua genera menos energía. La meta del Gobierno es que todos los precalificados participen”.
EEB ahora tiene una oportunidad
El senador liberal Guillermo García, que se opone a la venta, dijo que el presidente Santos, con el aplazamiento, abría de nuevo la puerta a empresas colombianas. La EEB es la única que sigue en carrera.
“Nosotros aspiramos –dijo García– a que este tiempo sirva para buscar más argumentos sobre la inconveniencia de la privatización”.
Tomado de: El Tiempo – Colombia



