La Junta Directiva de Isagén afrontó ayer una agitada asamblea de accionistas que expresaron su malestar por la decisión del Gobierno de privatizar el 57,6% de la generadora.
Afuera, las arengas de unos 50 empleados sindicalizados de Isagén no cesaron durante las tres horas de la asamblea anual de accionistas, ayer en Plaza Mayor. Adentro, se surtía el rutinario orden del día con 563 accionistas minoritarios de caras largas por la probable venta del 57,6 por ciento de la Nación en la generadora.
Afuera, gritaban “¡Isagén no es de Santos, Isagén no es de Cárdenas, Isagén es de todos los colombianos!”. Adentro, aprobado un dividendo sin precedentes de $176,56 por acción, que más que duplicó el de 2013, el aplauso dio paso a intervenciones de indignados. Adentro y afuera, al final, la consigna era una: que Isagén no venda el control a privados.
Pero la última intervención, antes de sonar el himno, fue de la viceministra General de Hacienda, Carolina Soto: “La empresa no se va, los activos permanecen en Colombia y estos recursos que tiene el Estado en Isagén se pueden llevar a un sector que tiene un potencial, aún mayor, el de la infraestructura”.
Concluyó la asamblea. En el ambiente quedó el creciente malestar de los antioqueños por la privatización de los 1.570,4 millones de acciones de la Nación.
“Es absurdo que ahora que Isagén subió en 50 por ciento su capacidad de generación con Sogamoso, salga el Gobierno a decir que la va a vender. Debería pensar en más austeridad y no feriar un activo productivo”, señaló Aníbal Escobar, accionista minoritario.
La venta sigue…
Pero para el Ministerio de Hacienda no hay reversa y sí mucha serenidad de actuar bajo la ley (ver recuadro). Para los opositores, la última esperanza de frenar la venta está en el Consejo de Estado y el Tribunal Administrativo de Cundinamarca.
Así pasó a segundo plano que Isagén pagará dividendos en una sola cuota el próximo 15 de abril por 481.315 millones de pesos, tanto a los más de 28 mil accionistas minoritarios (9,75 por ciento), como a EPM (13,14), los fondos privados de pensiones (12,3) y, por supuesto, al Ministerio de Hacienda.
Solo el Gobierno, en el que sería el último giro de dividendos desde Isagén, recibirá 277.289 mil millones de pesos, para alcanzar los 977,202 millones que ha recibido desde 2008, luego de la democratización de la hoy segunda generadora de electricidad del país. Y eso, sin contar impuestos, con una tasa efectiva que la última reforma tributaria incrementó de 37 a 40 por ciento, según confirmó este diario (ver gráficos).
En esas condiciones, con activos por 8,6 billones de pesos, un patrimonio de 4 billones y generando el 16 por ciento de la demanda anual de electricidad del país, es que hoy tienen puestos los ojos al menos cinco empresas, todas internacionales, en hacerse al control de Isagén.
Sin dar nombres ni detalles, el número lo confirmó la viceministra Soto. Se tratan de las multinacionales precalificadas hasta agosto de 2014, cuando se suspendió la venta: la francesa GDF Suez (a través del Grupo Empresarial Generco), la estatal China Huadian Corporation, la estadounidense Duke Energy y la española Gas Natural SDG, matriz de Gas Fenosa. A ellas se sumó esta semana la chilena Calbún.
Pero conocedores del sector y cercanos al proceso de enajenación comentaron a este diario, bajo reserva, que los más interesados son los franceses, los chilenos y, en menor medida, los chinos.
De hecho, las tres oferentes han enviado comisiones de alto nivel a visitar centrales de generación y han indagado con distintos actores sobre temas de funcionamiento del mercado nacional de energía y la regulación (ver dos Análisis).
Solo a principios de mayo se sabrá cuáles extranjeras pujarán por Isagén. La subasta, de realizarse, arrancaría en un piso de 5,22 billones de pesos. Eso resulta de ajustar el precio base de 3.178 pesos por acción a la inflación causada desde entonces. A hoy, quedaría en 3.321 pesos.
“Es muy triste, tengo dolor de patria, la Nación cada vez tiene menos activos estratégicos, entonces en el caso de Isagén ¿cómo nos vamos a llamar? ¿’Chinagén’, ‘Chilegén’, ‘Gringogén’?”, se preguntó con impotencia Ana Marín, otra accionista minoritaria.
Isagén ve al futuro
Más allá de opositores, malestares y justificaciones del Gobierno para la venta de su parte en Isagén, la administración de la generadora sigue allanando su camino para crecer.
Este año realizará inversiones por 600 mil millones de pesos, la mitad de los cuales será para concluir compromisos secundarios en la central Sogamoso (Santander).
El presidente de la asamblea de accionistas y miembro de la junta directiva, Luis Ernesto Mejía, informó que para antes de junio estará listo el nuevo plan estratégico de crecimiento, cuyas principales líneas ya fueron aprobadas.
Esa hoja de ruta de mediano plazo surge luego de concluirse el año pasado el plan de expansión iniciado en 2008 y que incrementó en 42 por ciento la capacidad instalada de generación.
Además se cuenta con un portafolio de proyectos identificados que suman 3.785 megavatios (MW) de capacidad, 1,2 veces más de los que ya tiene hoy Isagén en operación.
De hecho, el gerente de Isagén, Luis Fernando Rico, confirmó que ya hay cuatro proyectos priorizados, tres de ellos pendientes de permisos ambientales. Uno es geotérmico en el macizo volcánico del Nevado del Ruiz, de 50 MW. Otro es un parque eólico en La Guajira, de 20 MW, y que el miércoles obtuvo licencia en firme.
En hidroelectricidad, están los proyectos Piedra del Sol, en Santander (153 MW) y Cañafisto, en Antioquia, otra megaobra para generaría 936 MW.
“Isagén tiene una fuente importante de proyectos y vamos por el camino correcto para seguir creciendo”, comentó Rico a los accionistas en su intervención, mientras afuera seguían las consignas para que el Gobierno no privatice el control de la empresa.




