El ministro de Economía argentino aseguró que existe un compromiso de los principales países en este sentido. El ministro de Economía de la Argentina, Hernán Lorenzino, participó ayer de la última jornada de la reunión del G20 que se realizó en Moscú. Además, afirmó que “la guerra contra los paraísos fiscales es definitiva” y dijo […]
El ministro de Economía argentino aseguró que existe un compromiso de los principales países en este sentido.
El ministro de Economía de la Argentina, Hernán Lorenzino, participó ayer de la última jornada de la reunión del G20 que se realizó en Moscú. Además, afirmó que “la guerra contra los paraísos fiscales es definitiva” y dijo que “la forma de eliminarlos es a través de los acuerdos de información” entre los países.
“Este es el mandato que surgió del G20 y es la política que Argentina ha venido siguiendo a través de la Administración Federal de Ingresos Públicos, ya que la ganancia debe ser gravada donde se genera”, señaló Lorenzino, según informó la cartera económica en un comunicado de prensa.
Lorenzino encabezó en la capital rusa la delegación argentina que participó de la reunión de ministros de Economía y Finanzas y presidentes de Bancos Centrales de los países miembros del G20, que fue preparatoria de la próxima cumbre de jefes de Estado de ese nucleamiento que se realizará en San Petersburgo en setiembre próximo.
El ministro explicó que el tema de las deudas soberanas, “quedó definitivamente instalado como una de las prioridades del G20 para la arquitectura financiera internacional”, hecho que calificó como “muy positivo” para la Argentina “porque posibilitará que los países y las instituciones multilaterales de crédito se involucren activamente” en esta discusión.
En el encuentro, los ministros de Economía acordaron dar prioridad al crecimiento a corto plazo, relegando a un segundo plano la disciplina presupuestaria, debido a debilidad de la economía mundial.
En el comunicado final, los ministros evaluaron que “la economía mundial sigue siendo demasiado frágil y desigual” y consensuaron que la “prioridad a corto plazo es impulsar el empleo y el crecimiento”.
En este sentido, consideraron que las estrategias de consolidación presupuestaria son necesarias en las economías avanzadas, pero sólo a “mediano plazo”.
De esta manera, los ministros coincidieron en la necesidad de relegar a un segundo plano la disciplina presupuestaria, defendida firmemente por los países con superávit, como Alemania o China, mientras que otros países, como los Estados Unidos o Francia, querían dar prioridad al crecimiento y al empleo, según indicó una agencia de noticia.