Reforma tributaria arribista

Dic 1, 2014

Por: José Roberto Acosta. Miembro de la Red por la Justicia Tributaria en Colombia. El Espectador. Como se mencionó hace una semana, el gobierno colombiano quiere entrar al “exclusivo” club de ricos en desgracia de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), y para ello les copia la orden de bajar su deuda […]
Imagen: www.colombiachilena.com

Por: José Roberto Acosta. Miembro de la Red por la Justicia Tributaria en Colombia.

El Espectador. Como se mencionó hace una semana, el gobierno colombiano quiere entrar al “exclusivo” club de ricos en desgracia de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), y para ello les copia la orden de bajar su deuda pública y aumentar impuestos, pero impuestos para llenar huecos de corto plazo, impuestos recesivos en momentos en que se derrumba la renta petrolera, y sin ningún sentido de equidad.

Es arribismo tributario querer armar una estructura de impuestos similar a la que tienen los ricos vergonzantes de la OCDE, pero sin el control del gasto, ni los beneficios que en materia de educación y salud tienen esos ciudadanos. Es arribismo dar continuidad a una regla fiscal que mantiene baja la deuda pública mientras los ricos de fachada de la OCDE empeñan hasta las medias en momentos que endeudarse al casi cero de interés es la regla del mercado financiero internacional. Es arribismo creer que estos ricos en problemas nos van a iluminar una nueva senda de desarrollo cuando están sumidos en la más recesiva oscuridad económica.

Está bien que el Estado se financie con más impuestos que deuda, aunque no siempre, pero el impuesto al patrimonio acumulado no puede seguir siendo el trompo de poner a esta improvisación fiscal pues, al igual que el impuesto a las transacciones financieras, no recae sobre excedente de renta alguno, ni sobre generación de valor, siendo por el contrario un lastre para quien desee producir. La sobretasa del CREE seguramente será trasladada al consumidor de a pie por oligopolios y carteles que fácilmente quedarán blindados de la competencia externa gracias a la subida del dólar, pudiendo aumentar sin resistencia el precio final de sus productos.

Nada hace este Congreso por desmontar exenciones y deducciones tributarias a grupos privilegiados que reparten “mermelada privada”, ni por retomar el impuesto a remesas de utilidades o desmontar fundaciones sin ánimo de lucro que se usan para blanquear ganancias y excedentes privados. Un Congreso que se come el cuento de una “comisión de expertos ad honorem”, dizque para que estudien una próxima “reforma estructural”, es un Congreso muy despistado o muy vendido, pues esa argucia legislativa sólo es otro cuento para descrestar bobos y anunciar cambios irrealizables para que todo siga igual, en momentos en que el mugir de las vacas flacas se asoma en nuestra economía y nuestras autoridades insisten en que todo está bajo control. Pues yo no me trago este cuento.

Tomado de. El Espectador – Colombia

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