Por: Diego Otero
De nuevo, el gobierno de derecha neoliberal de Juan Manuel Santos insiste en vender una de las joyas de la corona, como es la empresa de generación ISAGEN, donde el gobierno nacional es dueño del 58% de las acciones.
El único argumento del gobierno, según su vocero más neoliberal, el Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, es la necesidad de recursos para llevar a cabo proyectos de infraestructura. Insiste que la rentabilidad social de construir carreteras es mayor que la rentabilidad de las acciones del estado en ISAGEN. Si se supone que ISAGEN vale cerca de 5.2 billones de pesos, el gobierno recibiría por la venta 3,0 billones de pesos.
Ambos argumentos son falaces y se pueden desmontar fácilmente.
No hay la menor duda que se requieren muchos recursos para poner al día a Colombia en infraestructura vial, por lo menos 30 billones de pesos por año durante por lo menos quince años para estar al día frente a países como Corea. La estrategia del gobierno es la de atraer al sector privado para avanzar en su plan. Pero el sector privado no tiene los recursos financieros, necesita que le presten, y para pagar los créditos y la inversión total requiere que los recursos salgan de algún lado: a través de peajes y de préstamos blandos del gobierno. Pero con peajes, estos deberían ser tan altos que perjudicaría a todo el mundo. De ahí el problema del cierre financiero de estos proyectos de cuarta generación. Al final, el gobierno pagará.
La estrategia del gobierno es prestarle al sector privado con condiciones y blandas: ocho años muertos y tasas de interés bajas. Los ingresos recibidos por la venta de ISAGEN irían a FONADE precisamente para ese propósito. Es decir, se quedan la nación y los ciudadanos sin un activo, ISAGEN, y se regala la plata al sector privado, para un activo que le pertenecería. Es, realmente, un mal negocio.
En lo referente a la rentabilidad de ISAGEN, si se toman los resultados financieros de 2014, la rentabilidad de las utilidades después de impuestos sobre activos fue de 7,29% y sobre patrimonio de 10,26%, valores nada despreciables. Con las utilidades que le corresponden a la nación puede financiar carreteras, puede prestar, y se queda la nación con un activo.
Las utilidades netas en 2014 fueron de 436.583 millones de pesos y el gobierno nacional recibe 147.155 millones de ingresos por impuestos. Pero con la enteada de HIDROSOGAMOSO en febrero de este año, las utilidades netas se incrementarán hasta por lo menos 100.000 millones de pesos por año.
Un cálculo muy sencillo muestra que por impuestos y utilidades que le corresponden al gobierno central, en menos de diez años recolecta 3,0 billones de pesos, con lo cual podría financiar diferentes proyectos de inversión, y seguiría recibiendo recursos posteriormente.
Como se muestra en la historia de Colombia, empresas multinacionales no invierten en nuevos proyectos, especialmente hidroeléctricos de gran tamaño. Por ejemplo, HIDROSOGAMOSO nunca se habría construido. Con la venta, se congelaría el desarrollo de ISAGEN, mientras que en manos púbicas se seguirían construyendo hidroeléctricas y a su vez aumentarían las utilidades.
Por otra parte, debemos desarrollar fuentes nuevas de energía como eólica, solar, geotérmica y maremotriz, y eso no lo hace una empresa extranjera. ISAGEN sí lo puede llevar a cabo dentro de una política energética de diversificación de las fuentes d energía en Colombia y con un objetivo de desarrollo industrial.
Es, entonces, un tremendo mal negocio vender ISAGEN.




