Un punto que ha pasado desapercibido es el que tiene que ver con los precios de los combustibles que forma parte de la reforma tributaria y que el gobierno y los parlamentarios han guardado silencio.
La información disponible es que se plantea una disminución irrisoria de 200 pesos el galón para las gasolinas y el diesel. El senador Luis Fernando Velasco y la senadora Piraquive del MIRA presentaron una modificación a la fórmula por la cual se determinan los precios de las gasolinas y el diésel que podrían disminuirse hasta 2500 pesos el galón.
El gobierno no acepta esta propuesta y ha convencido a los senadores para que lo apoyen, seguramente convenciéndolos con dádivas, esto es con puestos, ayudas regionales y contratos.
La filosofía de la fórmula actual se basa en el criterio del costo de oportunidad, es decir, que el ingreso para el productor de los combustibles, en este caso ECOPETROL, es un valor equivalente al precio internacional de exportación o de importación (en el diésel por ejemplo), y no a los costos de producción interno. .Hay que anotar que los precios de los combustibles en Colombia, si la comparación se efectúa con los países autosuficientes en hidrocarburos y exportadores, cerca de treinta y cuatro, se encuentran entre los cinco más altos. En los países petroleros entran otras consideraciones para definir los precios, y claramente no se utiliza en ellos el criterio del costo de oportunidad, sino más bien un costo promedio más una adecuada rentabilidad.
Aquí se ha propuesto esto para Colombia, en particular el autor, y tomando en cuenta otros factores, como la necesidad de hacer más competitiva nuestra producción de bienes y servicios, con unos precios de los energéticos más bajos, pero ha predominado la oposición de los neoliberales de que hay cobrar según los costos de oportunidad.
Pero, independientemente, de esta teoría económica, hay otra forma para tener precios más bajos, la cual sería la de reducir los impuestos con los que se grava a estos combustibles.
El gobierno se opone porque esto significaría en el corto plazo menos ingresos y precios reducidos de los combustibles entraría en contradicción con la política de promoción del etanol y el bio diésel, ya de por sí subsidiados, y se entraría en una contradicción porque habría que subsidiarlos más si los precios de la gasolina y el diésel se disminuyen en valores importantes.
La política de los biocombustibles no se diseñó adecuadamente. No se consideraron otras alternativas más apropiadas como GLP vehicular, mayor penetración del gas natural y el hecho de que el país cuenta con petróleo y gas natural y no tenemos los problemas de los países importadores de hidrocarburos.
Por supuesto que hay que desincentivar el transporte privado. Esta es una frase ya de Perogrullo, que solo es efectiva si se tiene un transporte público masivo y de calidad. Si esto fuera así, otra manera adicional más certera de disminuir el transporte privado es la de encarecer el valor de tener un vehículo con diferentes medios, como aranceles altos para los vehículos importantes, valores altos de los impuestos nacionales y locales para los vehículos y limitaciones al uso de vehículos por debajo de un límite de eficiencia energética, por ejemplo.





