El País. La primera vez que el Gobierno Nacional habló de vender Isagén, empresa que genera y comercializa energía, fue en el año 2008 cuando se hizo un convenio entre el Ministerio de Hacienda y Fonade (Fondo Financiero de Proyectos de Desarrollo) para este propósito.
Sin embargo, solo hasta febrero del 2013 la Nación retomó esta propuesta que ahora genera gran polémica entre los sectores público y privado del país, porque algunos consideran que se está vendiendo la gallina de los huevos de oro.
A la controversia se unió esta semana el Consejo de Estado que suspendió, por segunda ocasión, la venta de las acciones que tiene el Gobierno en Isagén (el 57,66 %), hasta resolver una demanda en contra del decreto que permite la enajenación de la compañía, proceso que estaba previsto para este martes cuando se iba a realizar una subasta con la participación de tres compañías internacionales interesadas en adquirir la firma colombiana.
El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, está convencido de la necesidad de vender Isagén para financiar la infraestructura vial del país, y por ello le pidió a Consejo de Estado que tome prontas decisiones porque, de lo contrario, se pondría en riesgo el crecimiento del país y el empleo.
Pero hay muchas voces en contra como la del senador Luis Fernando Velasco, quien dice que vender Isagén no es un buen negocio, “no es lógico que salgan de una empresa que no solo es importante por lo que hoy tiene, sino por las perspectivas futuras del sector energético”.
A esta voz se suman varios congresistas y académicos. Guiovani Reyes, profesor de Ciencias de la Administración de la Universidad del Rosario, asegura que “no es conveniente vender un activo que el año pasado le representó un ingreso neto al Gobierno de $300.000 millones. Esta empresa es un ‘lomito’ para los inversionistas internacionales, por eso hay tantos interesados”, afirma.
Según información del Ministerio de Minas y Energía, la participación del Gobierno en Isagén está valorada en unos $5,3 billones; la Contraloría General de la República dice que en la subasta de la empresa se podrían conseguir entre $4,7 billones y $9,3 billones.
Y el ministro Cárdenas calcula que esos $5 billones de la venta se pueden convertir en $25 billones para inversión en infraestructura vial, a través del apalancamiento del Fondo de Desarrollo Nacional, recursos que servirán para culminar las vías de cuarta generación.
Sobre el tema, el senador Luis Fernando Velasco dice que el Gobierno tiene alternativas para conseguir los recursos con los cuales fondear los proyectos viales que promueve el país, por ejemplo, usando los rendimientos de las reservas del Banco de la República bajo la figura de crédito como se propuso en el Congreso.
“¿Cómo puede decir el Ministro que es igual tener una empresa de energía en manos de extranjeros, que en manos del Estado”, agrega la senadora Vivian Morales.
Por el contrario, el presidente del Consejo Gremial Nacional, Bruce Mac Master, asegura que el producto de la venta de las acciones sería un nuevo instrumento para afianzar la Financiera de Desarrollo Nacional, entidad creada para ayudar a dar viabilidad a los proyectos de infraestructura.
Por ahora, el Gobierno y opositores a la venta de Isagén tendrán que esperar porque la última palabra la tiene el Consejo de Estado.
¿Por qué vender?
- El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, dice que este es un momento ideal para obtener un valor muy atractivo por la venta de Isagén y redireccionar los recursos a la infraestructura.
- No se verían afectados los usuarios del servicio, pues considera el funcionario que el mercado energético en Colombia, es uno de los más robustos y está regulado, es decir, las tarifas dependen de una fórmula y no del dueño de la empresa.
- No hay seguridad de que se mantendrán las utilidades de Isagén en el largo plazo. El Gobierno dice que los dividendos dependen de los resultados y estos no están garantizados a futuro.
- El senador Armando Benedetti afirma que “estoy de acuerdo con la venta de Isagén, esos recursos ayudarán a otros proyectos para la competitividad de este país”.
- Juan Martín Caicedo, presidente de la Cámara de la Infraestructura, dice que los $100.000 millones que deja de utilidad anuales Isagén representan un 3% de los ingresos nacionales. “Cifra muy inferior al 18 % que generaría la infraestructura vial en el mediano plazo”.
- Las bancas de inversión Credit Suisse e Inverlink hicieron los estudios de valorización de las acciones de Isagén y se estableció un precio de $3.178 por acción, que se considera un buen nivel.
Voces en contra
La Contraloría General de la Repúblca señaló varios inconvenientes de la venta de la compañía Isagén:
- Se limitaría el control natural que tiene hoy el Estado en el mercado nacional de energía eléctrica.
- Se dependería de las acciones de los privados para expandir la oferta energética.
- Habría presiones sobre las finanzas públicas, pues la Nación dejará de recibir anualmente los dividendos. El año pasado Isagén ganó $436.583 millones (ver recuadro y gráfico).
Para el senador Iván Duque hay 15 razones para no vender, entre ellas:
- La seguridad energética, pues Isagén es la segunda generadora más grande de Colombia, es decir, es un activo estratégico para el país y para el sector.
- Pérdida de soberanía ambiental, dado que la empresa cuenta con un enorme patrimonio ambiental “incalculable, no valorado al momento de definir el precio de la firma”.
- Falso dilema entre la generadora y las vías de cuarta generación, porque no hay garantías de que los recursos que se obtengan serán suficientes para financiar los proyectos viales previstos.
“Vender a Isagén es vender un activo por un riesgo, la historia se lo cobrará al país”, afirma la senadora Sofía Gaviria.
Tomado de El Colombiano, Colombia




