Estas son algunas de las conclusiones de un estudio hecho por la Fundación Promigas y la Fundación DIS, que fue financiado por la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, la firma de Voluntariado de Asesoramiento Empresarial (Secot) y que tuvo el apoyo de la Asociación de Fundaciones Empresariales (Afe).
El documento además habla sobre las fuentes de financiación de las fundaciones, las principales razones que motivaron su creación, los tipos de recursos que perciben, el porcentaje que existen por grupos de ventas y hasta el origen de sus nombres.
“Hay que tener en cuenta que las empresas y grupos económicos actúan en el denominado sector privado, mientras que las fundaciones están en lo que se llama el tercer sector. Son sectores independientes. Lo que sucede con las empresas que crean su propia fundación es que están pensando en beneficios individuales y no colectivos. El hecho de que en los últimos 20 años se haya disparado la creación responde a que se ve en ellas una oportunidad de ganar participación en el mercado y subir las ventas”, dijo Claudia Toca, analista de RSE.
La financiación
Los recursos de las fundaciones empresariales provienen en su mayoría de la misma empresa, aunque cuenta con otras fuentes como los que genera de manera propia, los que le dan los empleados de la compañía, lo que entreguen las familias propietarias o las fuentes externas.
En el caso colombiano, el principal origen de la financiación para su funcionamiento es la misma empresa, con 78%. Y aunque entre las principales razones que se dan para crear una fundación la principal no son los beneficios tributarios, estos juegan un papel muy importante.
De hecho, la cifra global que maneja la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian), señala que los ingresos totales de las fundaciones de toda naturaleza en el país son $30 billones anuales, las cuales dejan de pagar unos $10 billones por impuesto de renta.
Los recursos que perciben son en su mayoría monetarios, lo que es el caso para 94% de ellas. Además hay entradas en especie y con productos de la empresa.
Las líneas de trabajo
Entre las líneas de acción que llevan a cabo las fundaciones de las empresas, la más destacada es la de educación, en la que 80,5% de ellas se enfocan. Para algunos analistas, las deficiencias del Estado a la hora de atender a la población en este frente han creado la necesidad para que las compañías lo hagan.
“La ausencia se da sobre todo en el campo. No solo hay ausencia en la prestación del servicio básico de educación, sino también a que los programas del Estado para la educación superior, profesional, tecnológica y científica son muy pobres”, dijo Juan Fernando Petterson, especialista en temas de Responsabilidad Social Empresarial.
En desarrollo comunitario se enfocan 64,4% de ellas, en desarrollo económico 59,8%, medio ambiente 42,5% y en paz y convivencia social 37,9%.
La manera de bautizar a las fundaciones empresariales también ha evolucionado en los últimos 40 años. Mientras en la década de los años 70 se prefería poner los nombres de las familias dueñas de las compañías, en los últimos años se prefiere conservar la marca de la firma en la organización social.
Las opiniones
Claudia Toca
Analista de RSE
“El que se haya disparado la creación responde a que se ve en ellas una oportunidad de ganar participación en el mercado y subir las ventas”.
Juan Ricardo Ortega
Director de la Dian
“El régimen especial de fundaciones y cooperativas tiene ingresos de $30 billones al año. Dejan de pagar unos $10 billones en renta anual”.
Juan Fernando Petterson
Especialista en RSE
“La educación se ha convertido en el foco de mayor inversión porque hay una ausencia muy evidente del servicio por parte del Estado”.





