El Espectador. Si la enajenación de la estatal fue complicada en 2014, este año, con la caída de los precios del petróleo, la discusión promete ser aún mayor. Sobre todo porque Ecopetrol, la principal compañía del país, bajó en 41% su utilidad neta. Casi ocho meses después de que se aplazara la enajenación de Isagén […]
El Espectador. Si la enajenación de la estatal fue complicada en 2014, este año, con la caída de los precios del petróleo, la discusión promete ser aún mayor. Sobre todo porque Ecopetrol, la principal compañía del país, bajó en 41% su utilidad neta.
Casi ocho meses después de que se aplazara la enajenación de Isagén el Gobierno anunció esta semana que la venta se reanudará. Sin embargo, el panorama colombiano es muy distinto ahora. El principal cambio ha sido la caída de más de 50% que ha sufrido el precio del petróleo durante el segundo semestre de 2014. Un fenómeno ha producido que los recursos para la construcción de las carreteras 4G no sean las únicas necesidades presupuestales del país. De manera que es probable que el proceso de la venta de la estatal tenga más particularidades este año.
A la hidroeléctrica no le fue mal en 2014, tuvo un margen de ganancias de $436.583 millones y su utilidad neta creció 1%. Además, desde que se dio a conocer la reanudación de la venta de Isagén su acción ha sido de las más valorizadas en la Bolsa de Valores de Colombia. Sin embargo, no se puede olvidar que el mercado en general se ha visto golpeado por la precipitada alza de la tasa de cambio y el nivel de volatilidad que hay en torno al dólar sugiere que esta tendencia se mantendrá durante todo 2015, por lo cual no hay garantía de que la tendencia de valorización de la estatal se mantenga.
Por otro lado, “Isagén hará una propuesta ante su asamblea, en la cual pasaría de pagar un dividendo ordinario de $74 por unidad de participación en 2014 a $84 en 2015. Pero sobresale que el dividendo extraordinario de esta compañía, que se fija con respecto a los ingresos no convencionales, aumentaría 1.495%, al subir de $5,7 a $94 por título bursátil”, informó Ómar Suárez, analista de Alianza Valores.
Este podría ser uno de los puntos sensibles en la subasta de este año, ya que por lo general cuando una compañía reparte dividendos, el monto de la distribución se hace con respecto a los balances y los resultados financieros con el fin de mantener sus niveles de liquidez. Una razón por la cual un inversionista exigiría un precio menor a los $5 billones que pide el Gobierno para realizar la adquisición de Isagén.
“Los más de $200 mil millones de dividendos totales que Isagén le piensa entregar este año al Gobierno, con respecto a los $120 mil millones que distribuyó en 2014, no son necesariamente insostenibles. Hay que recordar que los requerimientos de inversión para la compañía son menores ahora, porque el proyecto de Hidrosogamoso ya concluyó. De manera que los balances de la estatal permiten este tipo de operación”, afirmó Rafael Salas, analistas de Casa de Bolsa.
Tanto Suárez como Salas coinciden en que si bien el monto de dividendos que Isagén entregaría este año podría generar un poco de incertidumbre entre los ofertantes a comprar la compañía, esto no debería afectar en gran magnitud la venta de la estatal. Además, el analista de Alianza Valores explicó que factores como el nuevo proyecto Hidrosogamoso y la devaluación del peso tendrían que incentivar a los inversionistas internacionales.
El riesgo de que la compañía no se termine vendiendo, todavía no desaparece. Si en 2014 hubo un debate tan fuerte que hizo que la venta se suspendiera dos veces, ahora con el nivel de presión fiscal que tiene el país a raíz del desplome del precio del petróleo la discusión podría ser aún mayor. Sobre todo después de que Ecopetrol diera a conocer esta semana que su utilidad neta en 2014 cayó 41% y que los balances del cuarto trimestre fueran los primeros en los que la petrolera registró pérdidas desde que cotiza en bolsa (2007).
Para Jairo Bautista, miembro de la Red por la Justicia Tributaria, “el Gobierno no debería renunciar a uno de los pocos activos que le está generando utilidades. Además, la historia ha demostrado por medio de ejemplos como el de Telecom que las empresas públicas son por lo general mal valoradas, de manera que se corre el riesgo de que Isagén se venda por un precio mucho menor de lo que realmente cuesta e implica para la nación”.