A pesar de jugar de local, tener los árbitros a su favor y parte de los medios de comunicación transmitiendo el partido que querían, el Gobierno echó para atrás la venta de Isagén.
Por: José Roberto Acosta, miembro de la Red por la Justicia Tributaria en Colombia.
El Espectador. Después de este triunfo de una oposición mayoritaria en el Congreso y una ciudadanía informada que desarmó los flojos argumentos de tan inconveniente venta, el partido siguiente se concentra en demostrar que existen alternativas financieras viables, eficientes y respetuosas de la Regla Fiscal para canalizar recursos hacia las vías de cuarta generación.
En efecto, la capitalización de la Financiera de Desarrollo Nacional (FND) es el camino para asegurar recursos que potencialicen los cierres financieros requeridos por cada concesionario. Esta capitalización se podría adelantar mediante un aporte en especie del Fondo de Garantías Financieras (Fogafín), representado en bonos de dicha entidad, los cuales podrían ser objeto de operaciones de préstamo de última instancia (repo) ante el Banco de la República, tal y como se llevó a cabo en plena crisis financiera a finales de los años noventa, cuando mediante esta misma figura se les prestó a banqueros privados los dineros requeridos para capitalizar cada una de sus entidades.
El destino que se tenía para los recursos provenientes de Isagén era la constitución de un fondo especial administrado por la FDN, pero que no harían parte de su patrimonio técnico, mientras que una capitalización directa a este importante banco de desarrollo generaría un efecto multiplicador mayor sobre su capacidad de crédito a terceros, de conformidad con los exigentes requisitos de Basilea III. Con esta opción, la FDN podría emitir más bonos sénior y menos bonos subordinados, más apetecidos por el mercado de capitales nacional e internacional.
Además de no ser la primera vez que se utiliza a Fogafín para capitalizar una entidad financiera, esta alternativa no vulneraría la Regla Fiscal, que apenas existe desde el año 2011, como sí lo haría la emisión de deuda interna o externa. Y lo más importante, se mantendría en manos de los colombianos el preciado flujo de caja recurrente y cuantioso que generará Isagén por un plazo muchísimo mayor al plazo de una emisión de bonos Fogafín, para que Yepes y sus hijos vean crecer su ahorro en activos públicos eficientes.
Tomado de: El Espectador – Colombia



