Por: Silvia Rugeles, Miembro de la Red por la Justicia Tributaria en Colombia.
Bangladesh en bengalí significa “país de Bengala” se sitúa en el terreno fértil del delta del Ganges, por lo que es objeto de grandes inundaciones anuales provocadas por ciclones y monzones, que benefician el cultivo del arroz, su primer producto nacional.
El pasado 24 de abril ocurrió una tragedia en la industria textil en Bangladesh de la que poco se ha ocupado la corta conciencia social que suele durarnos.
No se trata de la primera en el país asiático, el edificio Rana Plaza con varias fabricas textiles de marcas occidentales, pese a la advertencia por parte de la policía local sobre la existencia de graves problemas en su estructura, no fue tenida en cuenta por quienes contratan la manufactura, obligando a los empleados a seguir trabajando, para al día siguiente derrumbarse dejando el trágico saldo de 1027 muertos, 2500 heridos y mas de un centenar de desaparecidos, en su mayoría mujeres.
El edificio con licencia para el funcionamiento de cinco fabricas, en realidad tenía nueve. El peso y la vibración de la maquinaria eléctrica lo llevaron al piso porque estaba diseñado para uso comercial y no industrial. Que no nos vengan a decir que la grandes compañías de marcas occidentales, no lo sabían
En la década de los 80, Bangladesh se vio inundada de inversionistas extranjeros que llevaron sus fabricas textiles al país, debido a la mano de obra barata y a los bajos impuestos dentro de un sistema de internaciolización del trabajo. Esto permite a las grandes marcas de ropa, bajar los precios en sus puntos de venta a tal nivel, que de tener que cumplir con los costos de los salarios, impuestos y las condiciones de seguridad laboral del primer mundo, sus precios no resultarían tan competitivos. Es ésta la razón por la que en las grandes cadenas de ropa, se puede comprar un pantalón por $ 50.000 y una camiseta en $ 9.000.
Será entonces que como consumidores debemos asumir, que la única forma para que tengamos ropa barata es que ésta se confeccione en condiciones indignas? Si cada vez es mas difícil llegar al fin de mes, incluso a la próxima semana, basta con decir simplemente que no se compra ropa “Made in Bangladesh” o “Made in Pakistán” ?
Los costos de mejorar las condiciones laborales en estas fabricas, no deben trasladarse al consumidor, basta que la compañía renuncie en un poco a su gran ganancia. Una campaña en éste sentido, en un mundo intercomunicado como el nuestro, haría que las grandes compañías de marcas de ropa cuidaran su imagen, si se les obliga a mejorar las condiciones de seguridad laboral de las fabricas textiles en donde contratan sus confecciones, además de incrementar los salarios, el aumento de US$40 a US$70 resulta vergonzoso.
A las grandes compañías de ropa de marca, parece que se les olvidó lo que es la Responsabilidad Social Corporativa. En lo sucedido en Bangladesh no sólo es responsable el dueño del edificio, que por cierto está vinculado al partido de gobierno, sino también, quienes contratan la manufactura en esas condiciones, cuyo mejoramiento no implica una perdida significativa frente a las enormes ganancias que perciben.
Tomado de: VoxPopuli



