¿El peor presidente?

Dic 10, 2014

A la pregunta de un niño sobre ¿Cuál ha sido el mejor Presidente de Colombia? De inmediato uno piensa cual ha sido el menos malo. De los que he vivido la mayoría no hicieron mucho, y otro que pudiendo hacer mucho sólo hizo una bien. Pero Santos se destaca por intentar hacer cosas que ni […]

A la pregunta de un niño sobre ¿Cuál ha sido el mejor Presidente de Colombia? De inmediato uno piensa cual ha sido el menos malo. De los que he vivido la mayoría no hicieron mucho, y otro que pudiendo hacer mucho sólo hizo una bien. Pero Santos se destaca por intentar hacer cosas que ni el más malo se atrevería.

Por: José Roberto Acosta, miembro de la Red por la Justicia Tributaria en Colombia.

El Espectador. Entre lo que intentó y no pudo está: Su Reforma a la Justicia, que se hundió por la presión mediática y la ignorancia de su escudero liberal del momento; su Reforma a la Salud que no modifica de fondo la estructura mercantilista del sistema; su Reforma Educativa hundida por la presión y argumentos de la MANE; su Reforma Tributaria 2012 que castigó a la clase media y la actual que certifica su falta de palabra al perpetuar impuestos que prometió temporales; sí logró sacar la Regla Fiscal, pero ahora es un saco de fuerza que ahoga una necesaria política económica anticíclica. Además se cuenta el fallido intento de venta de ISAGEN, cuyos recursos se malgastarían haciendo públicos los riesgos privados de los concesionarios de las obras 4G y la desconcertante intención usar los recursos del régimen privado de pensiones para hacer subir el precio del dólar.

Entre lo que sigue intentando y saldrá mal para Colombia está: Un TLC con Corea, perjudicial sin miramientos; una política ambiental depredadora y sin presupuesto; y una aterradora política agraria con la que pretende legalizar tierras baldías apropiadas ilegalmente por sectores privados, en detrimento del interés público. Para esto último el Gobierno busca una “aprobación forzada” de las ZIDRES la próxima semana y así torcer el pescuezo de la Ley 660 para que la concentración de tierras en manos de los pocos de siempre se legalice.

Y muchos otros adefesios que, con manejo mediático o poniéndoles nombres bonitos, busca camuflar de la vista del ciudadano de a pié, como el contubernio burocrático con la casa Samper o el puesto 94 entre 175 países en cuanto a corrupción según Transparencia Internacional.

Hay que reconocerle algo positivo al Presidente Santos, y es que está dejando claro que es lo que sí se debe hacer en este país, que es todo lo contario a lo que él intenta hacer. No se trata de replicar la oposición revanchista de la ultraderecha, sino de escuchar al fin a quienes nunca han gobernado y no pertenecen a la rosca y mermelada de Palacio.

Tomado de: El Espectador – Colombia

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