(El Nuevo Siglo) Impuestos a bebidas azucaradas no reducen consumo

Mar 1, 2016

Los impuestos a las bebidas azucaradas no contribuyen a la disminución de su consumo, aseguró a EL NUEVO SIGLO, la directora ejecutiva del departamento de alimentos  de Nueva Zelanda, Katherine Rich, quien realizó un estudio riguroso  frente al impacto que ha tenido esta medida en varios países donde se ha hecho efectiva. “En mis investigaciones […]

Los impuestos a las bebidas azucaradas no contribuyen a la disminución de su consumo, aseguró a EL NUEVO SIGLO, la directora ejecutiva del departamento de alimentos  de Nueva Zelanda, Katherine Rich, quien realizó un estudio riguroso  frente al impacto que ha tenido esta medida en varios países donde se ha hecho efectiva.

“En mis investigaciones he analizado cuidadosamente que en los países como México  y Francia donde se puso  un impuesto a las gaseosas, las ventas no han cambiado en lo más mínimo. Esta decisión tiene un enfoque más fiscal que de salud pública”, sostuvo.

La experta señala que desde su punto de vista los Gobiernos no deberían adoptar esta medida para controlar la obesidad , ya que este impuesto lo único que hace es golpearle el bolsillo a los consumidores, y agregó que la mejor alternativa es invertir en educación sobre alimentación sana.

Cabe recordar que hace unos meses se abrió el debate en Colombia de implementar un impuesto a las bebidas azucaradas, el ministro de Salud, Alejandro Gaviria planteó este tema a la comisión tributaria de expertos señalando que “el tema de impuestos es más por salud que por recaudos fiscales”.

Según el jefe de la cartera de Salud, la idea es que se logren recaudar 1,89 billones de pesos adicionales para el sistema para el año 2016 con este impuesto.

EL NUEVO SIGLO: ¿Por qué un impuesto a las bebidas azucaradas no es eficiente en reducir el consumo de las mismas?

Katherine Rich: El impuesto a las gaseosas es un mecanismo que se ha utilizado por pocos países y algunos estados en los Estados Unidos. Francia introdujo un impuesto de este tipo en el 2012. Todo indica que esta decisión tenía más un enfoque fiscal que de salud pública, teniendo en cuenta que el Gobierno gravó tanto a las gaseosas normales como a las que no tienen azúcar, y que la decisión se tomó posterior a la crisis financiera. El impuesto a las gaseosas en México se implementó en el 2014, y algunos estados de los Estados Unidos también tienen este tipo de gravámenes. En mis investigaciones, he analizado cuidadosamente la data Nielsen de ventas en México del 2012-2015. El volumen de ventas es el mismo ahora a lo que era antes del impuesto. Las ventas de gaseosas sin azúcar no han cambiado.

 

ENS: ¿Para qué sirve este  impuesto?

KR:   Depende de la intención del gravamen. Si el Gobierno busca recaudar más fondos, es una forma eficiente de recolectar dinero porque el consumo no cambia de a mucho. Si el objetivo es reducir la incidencia de la obesidad o mejorar la salud pública, los impuestos a las gaseosas han sido un fracaso absoluto. La gente simplemente paga más impuestos y afronta precios más altos.

 

ENS: ¿Qué estrategias podrían adoptar los gobiernos para reducir el consumo de bebidas azucaradas?

KR: La educación sobre una dieta balanceada es muy importante. Es verdad que algunas personas alrededor del mundo consumen cantidades excesivas de bebidas azucaradas todos los días, pues es su única fuente de hidratación cuando el acceso al agua limpia es limitado. Nadie piensa que esto es bueno para la salud.  Pedagogía infantil, mejorar la disponibilidad de agua potable, y la promoción de una dieta balanceada son algunos ejemplos de iniciativas que pueden adelantar los gobiernos. Los doctores y profesionales médicos también juegan un rol primordial en enseñarles a las familias sobre la importancia de la moderación.

 

ENS: ¿Cómo cree usted que se puede reducir la obesidad en familias de bajos recursos si no es con un impuesto?

KR: La obesidad es un problema global, y los gobiernos, compañías de alimentos, comunidades y familias tienen todos que aportar a la promoción de estilos de vida más saludables. La educación en los colegios y las comunidades sobre la importancia de tomar agua y de reducir el consumo de azúcar es vital. Globalmente, las grandes compañías han invertido en la investigación y el desarrollo de nuevos productos bajos en azúcar. En Nueva Zelanda, el Health Promotion Agency lideró una campaña muy exitosa que le recordaba a la gente tomar decisiones saludables a la hora de escoger qué refrescos iban a consumir. Hoy, en Australia y en Nueva Zelanda, cada vez más personas prefieren comprar la alternativa baja en azúcar; tanto que 1 de cada 3 gaseosas vendidas son bajas en azúcar, o sin azúcar. Hace diez años la cifra era 1 de cada 10, la gente está entendiendo.

 

ENS: ¿Cree usted que Colombia deba implementar un impuesto a las bebidas azucaradas?

KR: Habiendo participado en Parlamento personalmente, no creo adecuado comentar sobre el gobierno de otro país, pero repito que no hay evidencia alguna que los impuestos a las bebidas azucaradas logren algo aparte de elevar precios. Es un impuesto regresivo que afecta sobre todo a los más pobres.

“Tomado de El Nuevo Siglo, Colombia”

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