Las 2 Orillas / Por: Mario Alejandro Valencia
La semana pasada la Corte Constitucional declaró exequible el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Corea del Sur. En su fallo exigió al presidente de la República una declaración interpretativa sobre la salvaguardia por un año a la posibilidad de poner límites a las transferencias de capitales, la cual está en todos los otros acuerdos, pero esto no impide que el TLC se pueda implementar.
El TLC con Corea se suma al listado de acuerdos lesivos. El Gobierno Nacional escogió el camino de abandonar a la producción nacional a su suerte, promoviendo la importación masiva de alimentos y mercancías. Como resultado, Colombia está padeciendo las dos enfermedades más graves de la economía, descubiertas en la década de 1970: i. estanflación, altas cifras de inflación acompañadas de ralentización en el crecimiento y aumento del desempleo. ii. Déficit gemelos, en al ámbito fiscal y en el comercial. Después del derroche de mermelada las arcas quedaron raspadas y los malos negocios conllevaron al peor desfalco comercial en la historia del país.
El TLC con Corea somete a los productores
a una competencia desleal que los arruinará,
siendo este acuerdo —en la práctica— un mecanismo expropiatorio
Es lamentable que la Corte, encargada de proteger la Constitución, haya pasado por alto los gravísimos hechos violatorios a la carta política, como impedir la libre competencia, atacar el derecho a la prosperidad, al trabajo y a la propiedad privada. El TLC con Corea somete a los productores a una competencia desleal que los arruinará, siendo este acuerdo —en la práctica— un mecanismo expropiatorio. Para colmo, en una clara violación a la soberanía, los TLC permiten que multinacionales puedan demandar al Estado por decisiones que afectan sus expectativas de ganancia, como por ejemplo reversar la licencia ambiental para dañar a caño Cristales.
Es importante insistir que la anterior no es una discusión estrictamente académica. Menos es una confrontación de opiniones en donde todos pueden tener algo de razón. La realidad demostró que los defensores de los TLC se equivocaron, provocando un costo económico y social enorme. Por eso la única posibilidad de frenar este modelo es impidiendo democráticamente que ellos sigan gobernando.
@mariovalencia01




