(El Espectador) Reficar

Oct 29, 2015

Arrancó la moderna refinería de Cartagena para alcanzar 165.000 barriles diarios, aumentando la capacidad actual en 105.000 barriles/día. El sobrecosto es excesivo. La inversión llegó a US$8.015 millones, el presupuesto inicial era de US$3.700 millones, el desfase supera la inversión de la ampliación del Canal de Panamá y equivale a la inversión de la mitad […]

Arrancó la moderna refinería de Cartagena para alcanzar 165.000 barriles diarios, aumentando la capacidad actual en 105.000 barriles/día.

El sobrecosto es excesivo. La inversión llegó a US$8.015 millones, el presupuesto inicial era de US$3.700 millones, el desfase supera la inversión de la ampliación del Canal de Panamá y equivale a la inversión de la mitad del metro de Bogotá. La diferencia entre el presupuesto inicial y el valor final hace que los sobrecostos de la Central del Guavio, que incluyeron altos niveles de corrupción, palidezcan.

Las finanzas de Ecopetrol se afectarán negativamente, en especial a partir del año 2016. Durante la construcción todo el gasto se contabiliza como valor de la inversión, por lo cual los balances de Ecopetrol no reflejaban los sobrecostos. Con la refinería operando, la depreciación y los intereses de la deuda externa, que en diciembre del 2014 alcanzaba US$ 5.014 millones, irán al costo. Suponiendo, por ejemplo, una amortización a 15 años, la depreciación anual sería de 1,5 billones de pesos (millones de millones) disminuyendo los resultados de Ecopetrol.

El balance de Reficar a diciembre del 2014 era precario: las pérdidas de ese año ascendían a 653.000 millones de pesos. Como la refinería estaba en construcción, no tuvieron que reflejar la pérdida por diferencia en cambio de 2,6 billones de pesos, que la habría puesto en causal de liquidación. Algunas cifras divulgadas durante los días de “inauguración” plantean inquietudes.

El presidente de Ecopetrol, quien como ministro de Hacienda actuó con decisión para que controlaran los sobrecostos, dice que el flujo de caja libre será entre US$600 y US$700 millones, que permite pagar la deuda externa y quedan US$300 millones, pero hay que restarle la depreciación monumental y el resultado final es una pérdida que puede llegar a US$400 millones anuales.

El presidente de la República dice que el 50 % de la inversión fue destinada a la remuneración de los trabajadores, mejor dicho “se invirtió en gente”. En un proyecto de capital intensivo este porcentaje es elevado. La construcción duró cinco años, si bien el máximo de trabajadores simultáneos llegó a 18.000, el promedio es inferior, si se estima en 480.000 meses-hombre trabajadores, el ingreso mensual individual sería de US$8.300, que a la tasa de cambio de $1.800 (tasa promedio durante el proyecto), el ingreso promedio sería de 15 millones de pesos mensuales para un personal que en su mayoría son trabajadores calificados.

Los datos sobre el impacto sobre la balanza de pagos pueden estar sobreestimados, se disminuyen las importaciones de refinados y aumentan las exportaciones, pero se reduce la exportación de crudo. Tomando el margen de refinación de US$15/barril y una operación al 90 %, el efecto de la balanza sería de US$813 millones, la mitad de la cifra divulgada.

El proyecto empezó mal desde el principio, el Gobierno ha debido replantearlo ante el retiro de Glencor. El contrato de construcción con CB&I UK, a costos reembolsables, no tiene incentivos para reducir el monto de la inversión, al contrario, presenta un incentivo perverso.

Este megaproyecto sin un estricto control de costos, es un ejemplo de obras con “beneficios concentrados y costos distribuidos”. Los beneficios se reparten entre los contratistas y los proveedores, los costos los asume toda la sociedad a través de mayores impuestos, fruto de los menores dividendos que tendrían el Gobierno Nacional y los accionistas.

“Tomado de El Espectador, Colombia”

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