(El Espectador) Final del Bull Market

Ago 26, 2015

Los mercados accionarios de países desarrollados habían subido como sube la cabeza un toro al embestir (bull market), pero esta semana mostraron una fuerte caída, como lo hace la garra del oso al atacar (bear market), desvirtuando la estrategia de sacar dineros de las economías emergentes como la colombiana para llevarlos a EE.UU. o Europa, […]

Los mercados accionarios de países desarrollados habían subido como sube la cabeza un toro al embestir (bull market), pero esta semana mostraron una fuerte caída, como lo hace la garra del oso al atacar (bear market), desvirtuando la estrategia de sacar dineros de las economías emergentes como la colombiana para llevarlos a EE.UU. o Europa, y que ha generado las fuertes devaluaciones cambiarias, encabezadas por nuestro peso.

Este desplome generalizado evidencia la desconfianza sobre el futuro de economías como la de EE. UU., cuya recuperación fue gracias a la premeditada debilidad del dólar desde la crisis financiera del 2008, pero que con un dólar fuerte se frenará. También evidencia que en China la munición para evitar una mayor caída de sus mercados accionarios se acaba, apelando a un proceso de divorcio de su moneda con el fortalecido dólar e iniciando una peligrosa guerra de monedas, en momentos que sus cifras de desempleo generan dudas y probablemente ocultan una grave crisis interna que de explotar no se sabe hasta dónde llegará. Por el lado de Europa, la crisis griega solo entra en disimulado letargo, mientras el euro vuelve a fortalecerse. Y Sudáfrica profundiza su recesión por la caída de precios de sus exportaciones.

¿Para donde correr en este pánico? Pues hacia el mercado interno en lo productivo y hacia el mercado externo en lo financiero. La guerra de monedas desatada establece que quien de orgulloso se ponga a sacar pecho con un tipo de cambio fuerte, será invadido de importaciones que marchitarán su industria, como lo sufrió Colombia en la última década, ante la ineficacia de entidades como Procolombia y el propio Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, que con el cinismo del ignorante desestimó la grave enfermedad holandesa que debilitó nuestro sector productivo, pero que afortunadamente sí reconoce un amplio y plural grupo de Senadores y académicos, que junto con gremios del sector, han dado nacimiento de la “Alianza por la Industria Colombiana”.

La demagogia neoliberal justificó su fracaso con la revaluación, pero con la devaluación vista se quedó sin disculpa. Por ello, la defensa del mercado interno y del sector productivo nacional es la única salvación en esta fuerte tormenta económica mundial, en la que competir por competir sería un darwinismo suicida.

“Tomado de El Espectador, Colombia”

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