Las diferencias abismales entre ricos y pobres –generalizadas en el mundo– son el principal eje de análisis del economista francés Thomas Piketty, quien logró gran notoriedad a partir de la publicación de su texto El capital del siglo XXI en agosto de 2013. En su libro, y a través de un análisis cuantitativo, Piketty expone cómo el sistema capitalista actual, acompañado de falta de transparencia institucional y de un sistema educativo de mala calidad, han exacerbado las brechas que existen entre las clases económicas en el mundo.
“No creo que debamos culpar a la globalización o a la tecnología por la situación que vivimos ahora. Algunos países con las políticas correctas han logrado éxito económico en el panorama actual. Tampoco creo que el problema de la desigualdad radique en que algunos trabajadores reciban pagos muy buenos, al contrario, los buenos salarios son excelentes para la economía. Lo que vemos en el mundo es que no hay una estrategia exitosa de desarrollo. Por ejemplo, Estados Unidos y Francia dependieron mucho de la coerción, del proteccionismo y de la fuerza hasta comienzos del siglo XX para desarrollarse”, expresó Piketty el pasado viernes en la noche, durante su diálogo con el economista coreano Ha Joon Chang, en el que el periodista Moisés Naím sirvió como mediador y en el que el premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, estuvo ausente por motivos de salud.
El coreano, autor de Economía para el 99% de la población, estuvo de acuerdo con Piketty en este punto, y comentó que “en la actualidad, los países ricos les dicen a los países en desarrollo que abran sus políticas de libre comercio y mercado, una conducta que se ha adoptado ampliamente”. Sin embargo, si se analiza la historia, se ve que esos mismos países ricos de la actualidad, en sus inicios usaban muchos subsidios estatales y eran altamente proteccionistas, “por ejemplo, en el caso de Corea, mi país, estábamos abiertos a las exportaciones, más no a las importaciones”, comentó Ha Joon Chang.
El dinero de los más ricos
La riqueza acumulada por un porcentaje mínimo de la población mundial y los impuestos que estos devuelven a los estados son otras de las grandes preocupaciones del célebre economista francés.
Piketty defiende en su trabajo el cobro de un impuesto sobre la riqueza, algo que llama tributación progresiva, lo que se vería traducido en mayores ingresos fiscales que, manejados con transparencia por las instituciones, se traducirían en educación, infraestructura y salud públicas de calidad.
“Creo que debe exigirse un mayor control fiscal. Lo que vemos hoy en día es que las élites han ido demasiado lejos en su riqueza y poder. Solo después de las guerras del siglo pasado se impusieron reformas jurídicas que estas élites aceptaron. Actualmente apenas se está controlando el poder del dinero privado en la política, por ejemplo”, expresó.
En este punto, Ha Joon Chang expresó que una parte fundamental para el desarrollo de los países es contar con “las élites correctas”, unas que estén dispuestas a trabajar por el desarrollo de los países y que antepongan los intereses públicos ante los privados.
“Debo reconocer que los economistas hablan mucho de las instituciones pero poco de la tecnología de la construcción de estas instituciones. Por ejemplo, lo derechos de propiedad, las leyes de patentes, muchos países no están satisfechos con las que existen en la actualidad. También creo que uno de los grandes problemas a los que nos enfrentamos es que las élites se reproducen a través de prácticas electorales corruptas. No hay inversión en los más pobres”, comentó.
Falta de información
Sobre su libro, Piketty expresó que una de las falencias radica en que estuvo “muy concentrado en los países ricos”, y que esto se debe a que, en los países en desarrollo, muchos de los datos sobre la tributación no estaban disponibles debido a la evasión de impuestos. “Simplemente era información que no estaba a la mano. Es algo que quiero corregir en próximos trabajos, pero lo positivo de todo esto es, que a partir del texto, algunos gobiernos han empezado a dar a conocer más información sobre el tema, el cual es absolutamente necesario para el desarrollo”, concluyó.
Acceso a educación
“No se trata solo de acceso a la educación, sino a educación de calidad, de una especialización de la educación y de tener las instituciones adecuadas”, también destacó Piketty, quien en su texto menciona a Colombia como uno de los países más desiguales del mundo, en el que la información sobre temáticas económicas y tributarias es de difícil acceso.




