Por: Diego Otero Prada
Sí, estamos de luto. El 13 de enero se consumió el regalo de Isagen. A las 9 am, en la seudo subasta con solamente un oferente, de la empresa canadiense Brookfiels Asset Management, se conoció su propuesta; ni un solo peso más del precio base mínimo de 6,48 billones de pesos por 1500 000 acciones.
Con la oposición de más de 90 por ciento de los ciudadanos, de los partidos políticos, del sindicalismo, de organizaciones sociales y de expertos nacionales e internacionales, el gobierno, representado por el blairista de la Tercera Vía, el presidente Juan Manuel Santos, y su ministro, el ultra neoliberal Mauricio Cárdenas, sellaron la pérdida de la empresa de generación más importante del país.
Ahora la plata va a ir para los bolsillos de los pobres constructores con créditos blandos a los que no tienen acceso los industriales y los agricultores, pero sí el poderoso Luis Carlos Angulo Sarmiento.
La empresa Brookfield es un fondo de inversiones, cuyo objetivo es especular: comprar para vender. Tiene acusaciones de soborno en Brasil y parece que amigos de Blair, el célebre mentiroso sobre la existencia de armas de destrucción masiva en Irak, tienen que ver con la dirección de la empresa.
Pero no hay que darse por vencidos todavía. Vendrán demandas y tutelas por este irregular proceso. Hay que pensar en el deterioro patrimonial de una subasta que debe tener mínimo dos proponentes para que tenga sentido y haya competencia por el precio ofrecido. Fácilmente se puede estimar en 500 mil millones dejados de recibir por no darse la puja. Y se habla por unos de que la empresa fue subvaluada.
En estos dos años de proceso de venta hemos tenido que aguantar las mentiras y desinformaciones del gobierno y sus defensores en el Tiempo y ANIF, vinculados al magnate Luis Carlos Angulo Sarmiento.
Al principio hablaban que Isagen tenía una utilidad muy baja, de apenas 3,0%. Se les mostro que según los estados financieros de 2014 la rentabilidad sobre el patrimonio era de 10%. Entonces salieron a decir que la rentabilidad de las carreteras 4G era más rentable pero nunca han presentado un estudio sobre el tema.
Luego, que se trataba de cambiar un activo público por otro, lo cual es falso totalmente. Los recursos de la venta de Isagen van para la Financiera de Desarrollo Territorial-FDN para prestarlos a los constructores privados en condiciones muy favorables.
Hay que mencionar que estas carreteras 4G tienen tiempo de construcción de 4 o más años, así que los recursos no se requieren inmediatamente. Y como en el debate se dijo, había más de veinte formas de obtener el dinero para los contratistas sin necesidad de vender Isagen.
En realidad, el gobierno no tenía argumentos, salvo la terquedad de vender por vender, de dar cumplimiento a la ideología del estado mínimo que es propio de los blairistas Santos y Cárdenas, y de mostrar que somos alumnos obedientes del FMI, el Banco Mundial y de la OCDE. El tiempo dirá quien tenía la razón: si el gobierno o nosotros.
El 13 de enero, desafortunadamente, es un día de duelo. Es un día triste, un día de depresión, un día de rabia, pero esta derrota nos muestra más que nunca que hay que defender lo público y defender lo poco que queda como ISA, Ecopetrol, la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá-ETB, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá-EAAB, y la Transportadora de Gas Internacional-TGI del grupo de la Empresa de Energía de Bogotá. Realmente es muy poco lo que queda. ¿Y está el país mejor por las privatizaciones? La respuesta es un definitivo y rotundo no.




