El Tiempo 30 de abril de 2016
Experto dice que si bien el acuerdo es un avance, todavía falta mucho para fiscalizar a infractores.
El humo blanco que salió de la reunión del jueves entre las autoridades tributarias de Colombia y de Panamá es visto por los analistas como el primer logro de una serie de tareas que tiene que hacer el país para que todos los activos que están afuera paguen impuestos en Colombia.
Para Santiago Pardo, exdirector de la Dian, luego de un año y medio de negociaciones, lo acordado es un logro, pero los montos grandes están en Estados Unidos, cuya legislación no cobra impuestos a los extranjeros y el acuerdo que Colombia firmó con ese país no reporta las sociedades extranjeras de propiedad de colombianos que tengan recursos allí.
Y agrega que no solo se trata de un efecto tributario, sino que también tiene efectos en la actividad económica y en la generación de empleo, porque, por ejemplo, la Compañía Colombiana Automotriz (CCA), que ensamblaba los vehículos Mazda, resolvió cerrar la planta en Colombia e importar desde México porque le sale más barato.
A su turno, Mario Valencia, vocero de la Red de Justicia Tributaria, cree que el acuerdo es insuficiente y extemporáneo, pero además les da una ventaja de dos años a los que están escondiendo capitales en Panamá para que se fuguen.
Para el analista, los recursos pueden ir a parar a reconocidos lugares, como Bermudas, Barbados, las islas Jersey y el mismo estado de Delaware, en Estados Unidos, que no están declarados como paraísos fiscales por el Gobierno.
Tras advertir que muchos de los colombianos relacionados con los papeles de Panamá pueden tener reportados sus datos ante las autoridades, hay que darle dientes al área de fiscalización tributaria de la Dian, que es muy débil. “El acuerdo es un avance, pero todavía falta mucho. Se cierra el paso en un país, pero el capital no se va a quedar quieto a esperar que el Estado lo persiga” indicó.




