El Tiempo 26 de mayo de 2016
Como un espaldarazo a la tarea que está haciendo Colombia en materia económica calificó el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, la ratificación de la calificación crediticia del país en Baa2, por parte de la firma Moody’s, una de las cuatro grandes del mundo.
La calificadora mantuvo al país en la perspectiva estable, a diferencia de su homóloga, Standard and Poor’s, que la puso en terreno negativo. No obstante, el alborozo no es general, pues algunos analistas del tema, como Camilo Pérez, gerente de investigaciones económicas del Banco de Bogotá, estiman que el riesgo de bajar dicha calificación está latente, ya que mantenerla estaría amarrado a hacer la reforma tributaria estructural y cumplir la regla fiscal (no subir mucho el déficit fiscal).
Según Pérez, el paquete de exigencias de Moody’s para no bajar la calificación no será tan fácil de cumplir, toda vez que “la calificadora confía en que el Gobierno seguirá las recomendaciones de la comisión de expertos en materia tributaria”, lo que no será del todo probable, pues el ambiente político que plantea el proceso de paz no da para acoger normas poco populares, como aumento del IVA e impuesto de renta a trabajadores de poco ingreso.
Adicionalmente, agrega Pérez, “Moody’s menciona que un crecimiento inferior al previsto (2,8 % para el 2016) o un deterioro mayor de las cuentas externas también serían argumentos para un ajuste negativo en la calificación”.
La calificadora es enfática en que Colombia tendrá que compensar la pérdida de recursos fiscales por cuenta de los menores precios del petróleo, con nuevos ingresos estructurales.
Aún así, el Ministro de Hacienda indicó, en el foro convocado por los senadores de la Comisión Tercera del Congreso, para analizar en detalle el informe de los expertos tributarios, que “no es una reforma para cuadrar las cuentas”, sino pensada para la próxima década, para que se logre equidad y, en general, mejorar el Estatuto Tributario.
Camilo Pérez, por su parte, manifiesta que la reforma propuesta por la comisión de sabios contiene lo que se ha previsto desde hace 16 años, pero que, “en la práctica, no se ha podido implementar, pues no es tan probable quitar exenciones. Vamos a terminar haciendo una reforma para el mínimo necesario”.




