Ecopetrol: Entre caníbales

Sep 8, 2014

Pareciera que el sueño estéreo al que nos tenía acostumbrados Ecopetrol está llegando a su último concierto y entre otros signos de esto vemos la venta de su participación accionaria en la Empresa de Energía de Bogotá (EEB), amputando con mordiscos los activos públicos por necesidades fiscales de corto plazo. El Espectador. Si se hace un […]
Imagen: Noticias RCN

Pareciera que el sueño estéreo al que nos tenía acostumbrados Ecopetrol está llegando a su último concierto y entre otros signos de esto vemos la venta de su participación accionaria en la Empresa de Energía de Bogotá (EEB), amputando con mordiscos los activos públicos por necesidades fiscales de corto plazo.

El Espectador. Si se hace un zoom a esta venta, Ecopetrol recibiría cerca de un billón de pesos, que según su zona de promesas serían invertidos en exploración para darle una bocanada a la incumplida meta de producción, que compromete una doble vida de la empresa, pues sólo tiene reservas para ocho años cuando el promedio de la industria supera los diez años. Sólo por dividendos este año las acciones de EEB dieron a la petrolera mas de $40.000 millones, de los cuales casi 90% llegaron como ingreso de balance a la Nación, pero desaparecerían para siempre, como consecuencia de este canibalismo demagógico sobre Ecopetrol, al que se sumaron pronunciamientos irresponsables del vicepresidente, como se denunció anteriormente en esta columna.

Una parte de la euforia se ha debido a los elevados pagos de dividendos que, desde su presencia en bolsa, han representado repartición de más del 80% de sus utilidades netas totales, cuando el promedio de la industria a nivel mundial no llega al 40%, un crimen financiero, pero alcahueteado por el hecho de que todos somos adictos a dichos recursos que alimentan sustancialmente el Presupuesto General de la Nación.

La encrucijada de Ecopetrol no se resolverá ni siquiera cuando pase el temblor de los descendentes precios del barril de petróleo, pues lo que hay detrás es un desangre fiscal que el Gobierno no debate en la ciudad de la furia parlamentaria, que probablemente se fragmentará ante la desfinanciación del próximo presupuesto y una nueva reforma tributaria que se busca complementar cínicamente con venta de activos públicos, sin observancia de la Regla Fiscal de orden constitucional.

No es nada personal contra el Gobierno, pero después de sus deplorables juegos de seducción electorales, olvidan sus compromisos y sólo entonan música ligera. Ojalá tanto ruido blanco de orden politiquero desaparezca de la más grande empresa del país y la leche que se le ordeñe no quede en pocas manos para poder darle algún día las ¡gracias totales!

Tomado de: El Espectador – Colombia

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